¿Moscas volantes después de una operación de cataratas con lente intraocular?

La cirugía de cataratas es una de las intervenciones más practicadas a nivel mundial en la que se sustituye el cristalino cataratoso por una lente intraocular con el objetivo de obtener una visión nítida.

El porcentaje de éxito de la cirugía de cataratas es extraordinariamente elevado, los pacientes logran muy buena calidad de visión y hay muy pocas complicaciones postoperatorias. La satisfacción visual tras la operación es en la mayoría de las personas muy alta, sin embargo, se dan algunos casos de pacientes que han sido operados de cataratas con lente intraocular (o de cirugía de cristalino transparente) que afirman padecer moscas volantes después de la intervención.

¿Son las moscas volantes después de la cirugía de cataratas un problema de la operación realizada?

Aunque en un principio se pueda pensar que la presencia de las moscas volantes puede ser una complicación asociada a la cirugía de cataratas, en realidad su presencia no está relacionada directamente con la operación.

Lógicamente es complicado que una persona que nunca ha tenido problemas de las moscas volantes, salvo después de la operación, se convenza del hecho de que las moscas volantes no han sido una consecuencia o efecto directo de la cirugía. Pero la realidad es que en la inmensa mayoría de los casos los pacientes intervenidos de cirugía de cataratas han sufrido la presencia de moscas volantes por las mismas razones que los pacientes que no han sido operados.

Sólo puede establecerse una relación indirecta entre la aparición de las moscas y la operación de cataratas. Ésta es debida a que existe la posibilidad de que como producto de la cirugía de cataratas se produzca un desprendimiento de vítreo, que pueda ser atribuido a la misma y que posteriormente dé lugar a cuerpos flotantes.

Lo que indudablemente provoca la operación de cataratas es que se haga más patente su presencia. Hay que darse cuenta de que se ha sustituido un cristalino traslúcido u opaco, por una lente transparente. Para lo bueno pero también para lo malo la persona “ve mejor” y eso incluye también los cuerpos que se hallan en el vítreo.

A continuación trataremos de ampliar la información sobre las causas de las moscas volantes y las soluciones disponibles hoy en día.

¿Por qué veo estos cuerpos, filamentos, telas, sombras….?

Los cuerpos flotantes se ubican en el espacio interior del globo ocular denominado humor vítreo. Este espacio, comprendido entre el cristalino y la retina, es en condiciones normales, gelatinoso y transparente.

Sin embargo con la edad el humor vítreo se deteriora y es frecuente que sufra un proceso de licuefacción (va perdiendo naturaleza gelatinosa volviéndose más acuoso) y desorganización interna. Este proceso puede provocar que en su interior se formen condensaciones de fibras que adquieren formas de hilos, cuerpos, telarañas…que flotan en el humor vítreo.

Cuando hay relativa iluminación dichos cuerpos producen sombras en la retina dando lugar a lo que comúnmente se conocen como moscas volantes o miodesopsias.

En otros casos mucho menos frecuentes, la aparición de cuerpos flotantes se debe a que el vítreo se separa de la retina, esto puede producir desgarros incluso alguna hemorragia en el ojo que da lugar a nuevos cuerpos. En estos casos es muy importante una exploración completa y tratamiento si se precisa puesto que puede desencadenar en un desprendimiento de retina.

Simplificando, la causa de la aparición de las moscas volantes es:

  • un proceso de deterioro del humor vítreo.
  • se ha podido producir un desprendimiento de vítreo posterior (el vítreo se separa de la retina).

Imagen Transversal del Ojo

Figura 1. Representación de las diferentes estructuras del globo ocular.

Simulación moscas volantes

Figura 2. Simulación de la presencia de moscas volantes en el campo visual.

¿Qué recomendaciones hay para las personas que sufren las moscas volantes?

Las moscas volantes pueden adquirir diversas formas y moverse en el interior del globo ocular pudiendo llegar a ser extraordinariamente molestas, especialmente en condiciones de mucha iluminación.

Es recomendable que las personas que padecen miodesopsias eviten mirar superficies muy iluminadas, como puede ser el cielo en un día despejado y se recomendar el uso de gafas de sol.

El principal consejo es intentar no seguir las moscas volantes principalmente porque puede ocasionar estrés y obsesión. Además, se considera que el cerebro en bastantes ocasiones puede llegar a adaptarse haciendo que no resulten tan molestas. Como en otros molestos padecimientos (p.ej: ruidos en los oídos) el cerebro tiende a “despreciar” en cierta medida las moscas con el paso del tiempo.

En otros casos, con el tiempo algunas de dichas moscas volantes se ubican en la periferia o caen hacia abajo y durante un tiempo no se notará su presencia.

¿Quién corre más riesgo de sufrir las moscas volantes?

Además de la edad que como ya hemos visto implica una pérdida progresiva de las propiedades del vítreo (proceso que también aumenta la probabilidad de sufrir un desprendimiento de vítreo), hay más variables que aumentan la probabilidad de padecer moscas volantes. Entre dichos factores destacan principalmente:

  • Diabetes.
  • Elevada miopía.
  • Procesos inflamatorios en el interior del globo ocular.
  • Traumatismo ocular.
  • Desprendimientos retinianos.
  • Endoftalmitis.
  • Uveítis.

Aunque los síntomas son los mismos el origen puede ser diferente y como vemos la presencia de moscas volantes puede estar asociado a la elevada miopía, a la diabetes, etc….las moscas volantes pueden producirse tanto previamente a la intervención de cirugía de cataratas como después.

¿cuándo es necesario ir al oculista ?

Si el paciente percibe moscas después de la cirugía de cataratas, aunque la calidad visual sea bastante buena, siempre es conveniente que la retina del paciente sea evaluada por el oftalmólogo. Si bien en la gran mayoría de ocasiones la presencia de moscas volantes no refiere ninguna complicación, el paciente debe de acudir a la clínica siempre que:

  • Deje de ver las moscas volantes flotando en el interior del globo ocular y se visualicen siempre en la misma posición.
  • Note pérdida de visión en una parte de su campo visual.
  • Perciba destellos luminosos.
  • Se produzca un incremento considerable de las moscas volantes.

En la examinación, al dilatar la pupila del paciente, el oftalmólogo comprobará el estado en el que se encuentra la retina verificando si se ha producido desgarro retiniano o alguna pequeña hemorragia en el interior del globo ocular.

¿Qué tratamientos hay disponibles hoy en día para eliminar las moscas volantes?

A pesar de ser las moscas volantes bastantes molestas, antes únicamente se trataban cuando perjudicaban sustancialmente la visión o podían producir complicaciones secundarias.

Con la nueva opción poco invasiva de tratamiento mediante láser, en la actualidad existe la posibilidad de tratar la gran mayoría de moscas volantes con alta seguridad.

Los principales tratamientos son:

– Vitreolisis láser (técnica no invasiva)

En esta técnica se usa un láser Yag de nueva creación, desarrollado especialmente para la división (también llamada vaporización) de la mosca en partes más pequeñas. Tras haber dilatado al paciente y haberle colocado una lente de contacto especial, el doctor apunta a los cuerpos flotantes de manera que no sólo los divide sino que se mueven reposicionándose en otro punto. Tras haber “disparado” el láser a las moscas de mayor tamaño, pueden quedar otras más pequeñas que no tengan el tamaño suficiente para provocar síntomas visuales ( o en algunos casos poder ser divididas con precisión por el láser).

En este tratamiento para moscas volantes no se realiza incisión ni hay incomodidad para el paciente. En función de la naturaleza y del número de moscas volantes, el tratamiento puede durar desde 5 minutos a media hora. No hay restricción alguna en relación con las actividades que se pueden realizar durante el postoperatorio.

Lo normal es que no se puedan eliminar todas las moscas volantes en una sesión principalmente porque:

  • La superficie de la córnea y la lente de contacto se vuelve un poco borrosa. Esto impide que se pueda apuntar con precisión.
  • Los oftalmólogos con mayor experiencia no recomiendan más de 500 disparos de láser por sesión. Esta cantidad puede no ser la necesaria para reducir todas las moscas, pero una cantidad de alrededor de 1000 puede producir un aumento en algunos casos de la presión intraocular.

En definitiva el éxito del tratamiento depende en gran medida de las características de los cuerpos flotantes.

La vitreolisis láser es generalmente considerada como un procedimiento muy seguro sin los riesgos de la clásica vitrectomía.

Este tratamiento no se lleva a cabo de manera generalizada por los oftalmólogos. Este hecho podría deberse a varias razones:

  • Los oftalmólogos de hoy en día consideran que las moscas volantes no tienen consecuencias de importancia sobre la salud ocular del paciente y que las personas se pueden acostumbrar a vivir con ellas.
  • Es una técnica complicada de dominar pues por el momento no hay formación fácilmente accesible. A día de hoy son pocas las clínicas que dispongan de esta tecnología.

Al igual que en el resto de intervenciones, es muy importante que el oculista que te va a tratar te informe claramente de las expectativas que puedes tener en relación a la eliminación de las moscas y a los riesgos del tratamiento.

Como ya hemos avanzado este tratamiento es muy novedoso y no hay muchas clínicas que por el momento hayan adquirido esta tecnología (Si estás interesado en conocer alguna clínica donde se ofrezca el tratamiento ponte en contacto con nosotros).

 

Laser para tratamiento de moscas volantes

Figura 3. Láser Ultra Q Reflex (fuente: Ellex).

– Vitrectomía (técnica invasiva).

Sólo se realiza en los casos más graves. Consiste en la extracción del humor vítreo y su sustitución por un líquido transparente. Esta sustancia de remplazo va siendo absorbida por el ojo lentamente durante un periodo de tiempo que puede llegar a durar varias semanas. La intervención suele durar hasta una hora y sus riesgos son desprendimiento de retina, catarata, incremento de la presión intraocular, infección y sangrado postoperatorio.

Los riesgos y dimensión de la intervención hace su uso como tratamiento de moscas volantes deba estar muy justificado.

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